15 de agosto, La Virgen de La Paloma.

Cuadro de La Virgen de la Paloma
Hace unos días decíamos que empezaban las Fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de la Paloma. Hoy, 15 de agosto, terminan a lo grande. Aquí os hacemos un breve resumen de dónde viene la tradición de La Paloma.
La Virgen de la Paloma, si bien no es la patrona oficial, podemos afirmar que es la patrona popular del Madrid más castizo. Se celebra cada 15 de agosto, día de la asunción de la Virgen María  Assumptio Beatae Mariae Virginis, y se trata una de las veneraciones más modernas  de la capital, pues se remonta al no tan lejano siglo XVIII, cuando dice la leyenda que se encontró el lienzo con la imagen de una monja con un rosario en las manos, entre un montón de leña ubicado en un corralón.
Representación de la aparición del cuadro de la Virgen . E Oliva.
Existe la teoría de que el cuadro reproduce una talla de Gaspar Becerra de la Virgen de la Soledad aunque hay quien cree que es el retrato de una monja, hecho por su padre, antes de que su hija entrara en clausura. Hay incluso autores que reinterpretan ambas teorías en una sola y aseguran que el pintor hizo una Virgen de la Soledad usando como modelo a una monja.
Lo cierto es que Andrea Isabel Tintero rescató la pintura de manos de unos niños que jugaban con ella, la restauró y la colocó en su portal en la calle de la Paloma. Inmediatamente (desde 1788) se propagó su fama milagrosa  y comenzó la tradición de llevar a los recién nacidos a ofrecerlos a la Virgen. Hoy todos los sábados se realiza una misa de presentación y una vez al año, que coincide con la Presentación de Jesús en el Templo se baja el cuadro para que los bebés sean presentados a La Paloma.
La fiesta religiosa pasó a ser también una verbena popular, castiza y aglutinadora del sentir de los habitantes de Madrid.  Y prueba de ello es que Tomás Bretón y Ricardo de la Vega se inspiraron en ella para una de las zarzuelas más famosas, La Verbena de la Paloma, que se estrenó en 1894 en el antiguo Teatro Apolo.
Coche de Bomberos en la procesión de la Virgen de la Paloma de 1942

 

Tras la Guerra Civil La Paloma procesionaba en un coche de bomberos porque la feligresía pidió ayuda al cuerpo para bajar el cuadro de la Virgen de la Paloma. En 1956, se estrenó la carroza actual, pero se mantuvo la tradición de la bajada del cuadro por parte de los bomberos del cercano parque de la Puerta de Toledo, que por la tarde escoltan a la virgen durante el recorrido de la procesión.

 

Durante muchos años, la Junta del Distrito Centro confió en Eduardo Fernández, ceramista castizo y fundador de Gritos de Madrid, para la realización de las placas que premiaban a “La Casta”, “la Susana”, “la Maja de Lavapiés”, “don Hilarión” y “el Julián”, así como los premios de engalanamiento de calles, fachadas y balcones. Estas placas de cerámica se hacían específicamente para las fiestas, de manera artesanal, con la técnica característica de Eduardo, el esmalte a la grasa.
En la Calle del Oso conservan con cariño algunas de estas placas que ganaron por ser la calle mejor engalandada de las fiestas en muchas ediciones, y las colocan en su fachada del número 12, junto a San Cayetano, con motivo de estas fiestas.
Nacho Fernández continúa con la tradición de su padre en la decoración de vistas de Madrid en blanco y negro sobre placas de cerámica o porcelana. Aquí puedes ver algunos de sus trabajos actuales. Si prefieres verlos al natural, puedes visitar nuestra tienda de la Plaza Mayor de lunes a sábado, de 10 a 14 y de 15.30 a 20.30 horas.

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