LA HISTORIA DEL ESCUDO DE MADRID III.

En 1222 el emblema de Madrid estaba dividido en 2 escudos diferentes. Por un lado el de Clerecía, que tras el litigio adoptó un escudo cuartelado, con el primer y el cuarto cuartel en fondo de gules (rojo), con un castillo, lógicamente, para mostrar la dependencia del reino de Castilla, y los otros dos un fondo de plata, con la osa pasante sobre una terrasa de sinople.

Escudo de Madrid (de Clerecía) en 1222.

La HERÁLDICA o la ciencia del blasón es un arte auxiliar de la Historia dirigido a fijar unas normas para interpretar correctamente los escudos, insignias o emblemas de manera que sean reconocibles para todos. En aquella época de los siglos XI y XII, los escudos, tanto de personas como de pueblos u otras entidades hacían referencia a hazañas relevantes o elementos de importancia existentes en ellas.

De igual manera, el Concejo también adopta la osa que venía identificando a Madrid. Esta identidad se lleva a cabo de dos maneras diferentes. por un lado, se incluyen las siete estrellas, de ocho puntas como si fueran luceros, de la Osa Menor en la orla azur del escudo, y por otro, la osa alzada al madroño frutado, denotando la posesión de los pies de árboles ganada en el pleito contra la Iglesia. Se trata de un escudo estilizado, con cintura en el centro y las estrellas colocadas tres en cada flanco y una en la punta del escudo, organización que se mantuvo durante siglos.

Escudo del Concejo de Madrid en 1222

Y qué podemos decir del árbol, ¿por qué un madroño? Los historiadores no encuentran razones evidentes de la elección de un arbusto y no un frondoso árbol para formar parte del escudo de Madrid. Aunque sí sabemos que en aquellos tiempos se trataba de una especie muy abundante en la zona, y que su fruto y su hoja eran muy utilizadas en un brebaje que servía de remedio contra la peste y la lepra en la Edad Media. Quizá por el grandísimo valor que entonces se le daba, es posible que se talara de manera indiscriminada llevándolo casi a la extinción en nuestra ciudad. Incluso Carlos V vino a Madrid para curarse de su afección. Hoy se trata de repoblar zonas con madroños con el objetivo de recuperar esta histórica y bella especie cuyo fruto se utiliza para hacer licor y en repostería tradicional.

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Fuentes: Historia de los escudos de la Villa de Madrid – Francisco Carrascosa, y elaboración propia.